Sin embargo ese encuentro no implicó el inicio de nada. Humano era y es un ser cobarde, un ser que no se atreve a actuar, un ser que se deja llevar, es el seguidor estándar se trata de un beta que busca a un alfa a seguir; incluso él mismo en ocasiones llega a dudar de poder tener ideas propias, pero en el fondo eso es de lo único que está seguro, tiene ideas propias y un enfermizo miedo que no le permite llevarlas a cabo.
La vida siguió para Humano, se juntaba con sus conocidos, y ellos seguian sin conocerle, seguía usando su máscara, y seguía con su pseudoautodestructiva vida, no había alcanzado un nivel de alcohólico pero hay que reconocer la ingesta de alcohol por su parte y el número de borracheras que tenía poco a poco se iban disparando exponencialmente. No eran situaciones peligrosas, su cobardía en ese sentido era algo positivo, pero tampoco era algo de lo que enorgullecerse, había pasado de 0 a cien, de no salir a salir para beber, y eso era algo insólito. Como anécdota decir una cosa, llego un punto en el que Humano no concebía la comida del domingo sin tener resaca, era algo que ya estaba cerca de alcanzar el patetismo.
Pasaba algo con él, y entonces descubrió algo, podría sacar algo de si mismo. Era una persona que era quien de leer en los ojos de los demás, alguien capaz de hacer algo muy extraño, por lo que lo mejor que podría hacer era empezar a aconsejar a la gente. Él no se conocía a si mismo, solo sabía que era un cobarde no muy recomendable, pero en cambio podría recopilar la experiencia vivida por los demás y emplearla para ayudarles.
Finalmente Humano tomó una decisión, y eso era increíble para él. Simplemente recolectaría experiencias y las aplicaría a otras personas, sencillo, evidente, pero para el muy difícil no era quien de salir de su zona de seguridad y eso implicaría abandonarla. Eso duraría lo que durase su hígado.
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