Humano se dio cuenta de todo lo que había vivido, no era quien de verse, no era capaz de tomar decisiones sencillas que le afectan pero en cambio tenía una capacidad innata para aconsejar a los demás.
Se metía en la piel de los otros, era la gran ventaja de su visión ocular (sí es una redundancia pero es la única manera de explicar lo que él podía hacer), veía lo que la gente sentía, y eso le dejaba ponerse en su sitio. Lo hacía una y otra vez, no paraba.
La gente le contaba cosas, incluso en alguna ocasión él mismo tenia algún tipo de "sensaciones" (no sabe si tiene sentimientos, luego solo le llama sensaciones) hacia alguna persona pero aún así daba consejos que podrían ir en su contra.
Era una maravilla para el prójimo, toda esa adquisición de experiencias ajenas le estaba haciendo ayudar a mucha gente, que incluso se sorprendían, la frase que más empezó a escuchar fue "no sabía que aconsejabas tan bien"; él entendía perfectamente esa sorpresa, siendo como era lo más parecido a una piedra arenisca era normal que sorprendiese un consejo por su parte.
Pero en el fondo todo seguía igual, toda esa recolección de experiencias era inutil para él, en el fondo le daba igual el reconocimiento ajeno ya que lo que quería era conocerse a sí mismo, y no podía, no lo conseguía, y ello le frustraba
Hasta entonces solo Álguien (sí acentuado) lo conocía, y Humano no era consciente, y lo más triste, Álguien tampoco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario